Mindfulness

¿Qué es Mindfulness?

El término Mindfulness ha sido traducido al español de formas compuestas a falta de una palabra que pegue con el significado original. Aquí utilizaremos la traducción más atinada y la más común en este momento que es «Atención Plena» que en su mayoría y directamente del vocablo inglés es lo que corresponde a Mindfulness; pero ¿Qué es realmente el mindfulness en definición?

“Prestar atención a los sucesos y situaciones de manera intencional, consciente, al momento presente, sin juzgar”.

Este tipo de atención plena o Mindfulness nos permite aprender a relacionarnos de una forma directa con aquello que está ocurriendo en el momento, aquí y ahora. Es decir, tomar conciencia de nuestra realidad, dándonos la oportunidad de prestar atención, entender y aceptar nuestro estrés, dolor, enfermedad o pérdida teniendo la capacidad de asimilar y superar. De esta manera podremos ser capaces de seguir adelante con los nuevos desafíos que aparecen en nuestra vida.

En la situación opuesta, una vida en la que no ponemos atención, en la que nos encontramos más preocupados por lo que sucedió o por lo que aún no sucede suele ser fatal, ya que esto nos conduce al descuido, reaccionando de manera automática dejándonos llevar por impulsos muchas veces a causa de los sentimientos que nos provocan los momentos que vivimos y las distintas situaciones que afrontamos a diario.

¿Porque se creó el Mindfulness?

En base el mindfulness se desarrolló como una manera de centrarse en el presente experimentando lo que está ocurriendo de manera consciente en ese momento desde una perspectiva neutral, no propensa a juzgar, reconociendo y separando la implicación sentimental de manera que las obsesiones y preocupaciones que solemos tener, que nos debilitan y enferman van disminuyendo.

Es la capacidad de saber resolver distintos escenarios sin perder el control ni entrar en pánico teniendo siempre en mente la máxima de que todo tiene una solución dentro de lo posible, es la aceptación y el reconocimiento sensato.

“Si tenemos una complicación cual sea el caso, debemos analizar, entender, y preguntarnos: ¿ahora cómo puedo resolverlo?”

Para recuperar nuestro equilibrio interno, atendiendo de forma integral a los aspectos de la persona, cuerpo, mente y espíritu la atención plena nos ayuda. Practicando el mindfulness desarrollamos una mayor capacidad de discernimiento y de comprensión, cosa que no podemos lograr viviendo de manera automática, sin prestar real atención a los sucesos, situaciones y hechos que nos rodean. Esta práctica del mindfulness abre la puerta hacia nuevas posibilidades, nos trae al aquí y al ahora, nos invita a vivir una vida de manera plena y en el presente.

Ahora te brindaremos unas recomendaciones básicas para practicar el Mindfulness

  1. Busca un lugar tranquilo.

La práctica del Mindfulness, especialmente en las primeras fases cuando no se dominan los fundamenta es esencial elegir un entorno en el que no haya ruido ni factores que puedan ser causantes de distracción, y si además en este espacio que elijas hay mucha vegetación y naturaleza mucho mejor, ya que todo esto servirá para que sea más fácil llevar a cabo la práctica.

La idea de esto es separar el ambiente cotidiano que nos recuerda obligaciones, responsabilidades en general, resumido, situaciones que nos puedan generar estrés.

  1. Mantén una buena postura.

Esto es fundamental ya que nos permite corregir malos hábitos de postura y favorece que la espalda quede recta, de este modo no tendremos tensiones musculares y dolores innecesarios. Algunos practican el Mindfulness sentadas en la posición del “loto”, pero esto no es obligación, todo es cuestión de gusto, lo que sí es recomendable es tener una posición adecuada que nos permita estar cómodos y relajarnos.

  1. Controla tu respiración.

Algo que será muy útil es practicar ejercicios de respiración ya que por un lado nos permiten oxigenar el cuerpo de manera general y a la vez nos permite enfocarnos en un punto concreto de manera sostenida. Los ejercicios de respiración pueden ser una buena ayuda para empezar a practicar Mindfulness.

  1. Céntrate en lo que pasa en tu cuerpo

En este punto debes cerrar los ojos y enfocar la atención en lo que ocurre de manera constante en nuestro cuerpo, dedicando especial atención a cada uno de ellos al menos unos 30 segundos.

Por ejemplo: enfócate en la respiración profunda y controlada, siente como el aire entra a tu cuerpo, baja de manera sutil llegando a tus pulmones expandiéndolos totalmente; dirige la atención a las palpitaciones de tu corazón; siente el modo en el que los ojos se mueven de manera involuntaria mientras los tenemos cerrados, etc.

De esta manera estaremos dirigiendo y siendo conscientes de estímulos simples, sin que nada más reclame nuestra atención, así ejercitamos nuestro poder de concentración y auto control.

  1. Concéntrate y amplía la perspectiva

Esta es la parte fundamental del Mindfulness, ya que nos ayuda a afrontar vivencias con una repercusión amplia en nuestra vida. Aquí pasamos de dirigir el foco de atención de los estímulos corporales a las experiencias vitales. Piensa en ellas sin juzgar ni valorar, debes hacerlo describiendo y aceptando que esto forma parte de una realidad. Dedica a cada hecho o experiencia el tiempo que corresponda, según el grado de importancia que le has dado en ocasiones anteriores, según cuánto te ha llegado a preocupar, obsesionar o causar estrés.

Ahora vuelve a la respiración controlada y continua con la meditación, el auto análisis y la aceptación viendo las cosas desde distintas perspectivas encontrando siempre el equilibrio perfecto y tu paz interior.

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